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Adiós a la antideportiva: el reglamento cambia el 1 de octubre

Publicado el 18 de septiembre de 2026

Los ejemplos de esta guía usan datos de la temporada 2025/26. Las cifras no se refrescan cada año: ilustran cómo se lee la métrica, no el estado de la temporada en curso.

El 1 de octubre de 2026 entran en vigor las nuevas Reglas Oficiales de Baloncesto de la FIBA. La fecha no cae en verano ni en el parón de Navidad: cae con las ligas FEB ya arrancando.

De los 2.438 partidos de liga regular que el calendario de la FEB tiene publicados para las tres categorías masculinas, nueve se juegan antes del 1 de octubre. Son los nueve de la jornada 1 de Primera FEB, del viernes 25 al domingo 27 de septiembre. La Segunda y la Tercera empiezan el 3 de octubre, ya con el reglamento nuevo, y la Primera vuelve el día 2 con la jornada 2.

Categoría Jornada 1 Partidos antes del 1 de octubre
Primera FEB 25–27 de septiembre 9
Segunda FEB 3–4 de octubre 0
Tercera FEB 3–4 de octubre 0

Es decir: la temporada 2026/27 tiene una costura, y está en un sitio muy concreto. Nueve partidos a un lado, todo lo demás al otro.

Lo que sigue es qué hay al otro lado.

La falta antideportiva desaparece, y en su lugar hay dos

Hasta ahora, una misma etiqueta —falta antideportiva— cubría dos cosas que no se parecen en nada: la falta táctica del defensor que corta un contraataque porque le sale más a cuenta, y el golpe innecesariamente duro. Se pitaban igual y se castigaban igual.

A partir del 1 de octubre son dos figuras distintas:

La falta disruptiva (Art. 37) es el contacto ilegal que no llega al nivel de la flagrante y que interrumpe el desarrollo del juego. Es la falta táctica: cortar la progresión de un rival por detrás o de lado, el contacto innecesario del defensor cuando no hay opción real de jugar el balón.

La falta flagrante (Art. 38) es el contacto ilegal que, por su naturaleza o su gravedad, se pasa de lo que es una jugada de baloncesto: la acción temeraria, violenta o peligrosa.

Las dos se castigan igual: tiros libres para el jugador que la recibe —dos si no estaba en acción de tiro; la canasta y uno más si estaba y anotó— y después posesión para su equipo, con saque desde la línea de saque en pista delantera.

Donde se separan es en lo que pasa después:

Falta disruptiva Falta flagrante
Tiros libres
Posesión para el equipo que la recibe
¿Acerca al jugador a la descalificación? No

Esa columna es todo el cambio. La falta táctica sigue costando lo mismo en el marcador, pero ya no acerca a nadie a la caseta. Antes, dos antideportivas —una de ellas podía ser un agarrón en un contraataque— mandaban al vestuario. Ahora hacen falta dos acciones consideradas violentas o temerarias, y un jugador puede cometer varias disruptivas sin más consecuencia que los tiros libres.

La falta técnica también se parte en dos

La otra mitad del cambio está en el Art. 36. Las técnicas pasan a tener dos categorías según su naturaleza y su gravedad:

Y aquí está el matiz que importa: solo las de categoría 1 acercan a la descalificación. Una técnica de categoría 2 se sigue anotando, sigue contando para las faltas de equipo, pero no suma en esa cuenta.

Que la simulación esté en la categoría 1 y no en la 2 no es un detalle menor: la coloca junto a las protestas y las provocaciones, no junto a retrasar el saque.

La aritmética nueva de la descalificación

Juntando las dos piezas, un jugador queda descalificado por lo que queda de partido cuando acumula:

Las disruptivas no entran en esa cuenta, y las técnicas de categoría 2 tampoco.

El cambio del que menos se habla, y el que más nos toca

Hay un tercer cambio que no va de faltas y que, para un sitio de estadísticas, es probablemente el más consecuente: se reescribe qué es una acción de tiro (Art. 15).

Que un jugador esté o no “en acción de tiro” cuando recibe la falta decide si tira libres o si el balón se saca de banda. Es una de las fronteras que más veces se cruza en un partido, y se estrecha en tres frentes:

  1. Cuándo empieza. En un tiro en suspensión o en movimiento, la acción de tiro comienza cuando el jugador empieza a mover los hombros y el balón hacia arriba en dirección a la canasta. No cuando recoge el balón ni cuando inicia el gesto.
  2. Hay que estar encarado a la canasta. Si el jugador no lo está en el momento en que el balón empieza a subir, no hay acción de tiro. Esto afecta de lleno a los movimientos de espaldas y a los giros.
  3. Hay que estar en pista delantera, salvo en las últimas acciones antes de que se acabe un periodo o una posesión —la excepción que permite seguir pitando el tiro desesperado desde lejos.

Dicho en corto: algunas faltas que hoy dan dos tiros libres pasarán a ser saque de banda.

Qué esperamos que se mueva en las estadísticas

Aquí conviene separar lo que sabemos de lo que suponemos. Lo que viene es una previsión, no una medición, y la escribimos ahora precisamente para no poder ajustarla después.

La línea base

La tasa de tiros libres (FTr: tiros libres intentados por cada 100 tiros de campo) de las tres últimas temporadas cerradas, medias de liga ponderadas por partidos:

Categoría 2023/24 2024/25 2025/26
Primera FEB 33,0 31,2 34,0
Segunda FEB 30,1 30,8 33,9
Tercera FEB 31,6 31,9 33,6

Dos cosas que merece la pena fijar antes de que cambie el reglamento:

Que las tres partan del mismo sitio es lo que hace útil la comparación: si en enero las tres se mueven juntas y en la misma dirección, el reglamento es el candidato obvio. Si se separan, será otra cosa.

Las dos fuerzas, que empujan en sentidos contrarios

Lo honesto es decir que no sabemos hacia dónde se moverá, porque hay dos efectos en disputa:

Cuál pesa más es una pregunta empírica. La respuesta estará en los datos de enero.

Y una consecuencia más fina: el 0,44

La estimación de posesiones que usa Pick&Stats —y prácticamente todo el mundo— incluye el término 0,44 × tiros libres intentados. Ese coeficiente no es una constante del universo: es una estimación empírica de qué fracción de los tiros libres termina una posesión, y depende de la mezcla de situaciones que los generan.

Los dos cambios tocan justo esa mezcla, otra vez en sentidos contrarios:

Si el 0,44 deja de ajustar, el ritmo y todos los ratings por 100 posesiones se desplazan a la vez y en bloque, sin que nada parezca roto. Es el tipo de error que no avisa. Lo apuntamos aquí para acordarnos de comprobarlo con la temporada avanzada, no para cambiar nada hoy: cambiar el coeficiente a mitad de temporada haría incomparables las cifras a ambos lados del cambio, que es exactamente lo que queremos evitar.

Los límites: lo que no vamos a poder contarte

Esta es la parte incómoda, y es mejor decirla antes.

Dónde verlo

En Pick&Stats, la tasa de tiros libres está en los Four Factors de cada equipo, y el ritmo y los ratings por 100 posesiones —los que dependen del 0,44— en la ficha de equipo y en el comparador.

La línea base completa de las tres categorías, con ritmo, volumen de triple y eficiencia además de la tasa de tiros libres, está en el corte de inicio del observatorio de estilo de juego. El corte de mitad de temporada, hacia enero, será el primero que incluya partidos jugados con el reglamento nuevo, y volveremos sobre esta previsión ahí.

Las reglas citadas son las Reglas Oficiales de Baloncesto de la FIBA, edición 2026, y el documento de cambios publicado por la FIBA en julio de 2026 (versión 1.1), con entrada en vigor el 1 de octubre de 2026.


Si lo que buscas es cómo se ordena la clasificación cuando dos equipos empatan, sigue por los desempates de la FEB y el average particular. Y si quieres entender qué son exactamente la tasa de tiros libres y las posesiones que aparecen aquí, están explicadas en los Four Factors y en el ritmo de juego.