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El análisis por cuartos, en qué tramo del partido gana cada equipo

Publicado el 4 de septiembre de 2026

Los ejemplos de esta guía usan datos de la temporada 2025/26. Las cifras no se refrescan cada año: ilustran cómo se lee la métrica, no el estado de la temporada en curso.

El Inveready Gipuzkoa y el Alimerka Oviedo terminaron la Primera FEB 2025/26 con el mismo balance: 19 victorias y 13 derrotas. Sus ratings de temporada también se parecen, +7,3 y +6,0.

Pero no ganaban a la misma hora. Gipuzkoa sacaba doce puntos por cada 100 posesiones en el primer cuarto y prácticamente nada en el último. Oviedo hacía justo lo contrario.

Neto por cada 100 posesiones Q1 Q2 Q3 Q4
Inveready Gipuzkoa +12,5 +9,8 +6,4 +0,6
Alimerka Oviedo +3,2 +0,9 +6,0 +15,1

Dos equipos idénticos en la clasificación y opuestos en la forma de llegar ahí. Eso es lo que añade el análisis por cuartos: no cuánto rinde un equipo, sino cuándo.

Qué se mide

Lo mismo que en el resto de la aplicación, pero troceado. Cada cuarto tiene su rating ofensivo y defensivo —puntos anotados y recibidos por cada 100 posesiones— y su propio ritmo, calculado con las posesiones de ese cuarto y no del partido entero. Los detalles de cómo se estiman las posesiones están en la guía del ritmo de juego.

Que sean ratings y no puntos importa: un cuarto en el que se juegan veinte posesiones y otro en el que se juegan diecisiete no son comparables en puntos brutos, y sí en eficiencia.

La referencia: la liga es sorprendentemente plana

Antes de leer a un equipo conviene saber contra qué se le compara. En la Primera FEB 2025/26, promediando los diecisiete equipos:

Q1 Q2 Q3 Q4
Rating ofensivo 107,3 107,4 107,0 107,0
Ritmo (posesiones) 18,8 18,8 18,6 18,6

No existe un cuarto donde se anote más. La eficiencia media es prácticamente la misma en los cuatro, y el ritmo apenas se mueve. La idea de que los partidos “se abren” al final, o de que el primer cuarto es de tanteo, no aparece en los datos agregados.

Eso tiene una consecuencia útil: cuando el perfil de un equipo no es plano, la desviación es suya. No es un efecto del formato del partido.

Cuatro perfiles, y trece equipos sin perfil

Pick&Stats marca un equipo como que cierra fuerte o que le cuesta cerrar cuando su neto del último cuarto se separa seis puntos o más de la media de sus propios cuatro cuartos. En toda la temporada 2025/26 solo lo dispararon cuatro de diecisiete:

Equipo Q1 Q2 Q3 Q4 Diferencia
Caja Rural CB Zamora −9,7 −13,4 +2,7 +6,1 +9,7
Alimerka Oviedo +3,2 +0,9 +6,0 +15,1 +8,8
Flexicar Fuenlabrada −1,9 −4,4 +8,8 −8,4 −6,9
Inveready Gipuzkoa +12,5 +9,8 +6,4 +0,6 −6,7

Los otros trece son razonablemente los mismos en los cuatro cuartos, y eso también es información: el Monbus Obradoiro, campeón con 28-4, dominó de principio a fin (+16,7, +23,0, +17,4 y +25,0) sin ningún tramo débil. Un equipo plano y muy bueno no tiene un problema de cierre que arreglar.

El caso del Fuenlabrada merece una mirada aparte: un tercer cuarto excelente (+8,8) y un último cuarto de los peores de la liga (−8,4). Un perfil así apunta a algo concreto —rotaciones, físico, gestión de las últimas posesiones— que la cifra de temporada, −0,9 de neto, escondía por completo.

El mismo corte, aplicado a un jugador

En la ficha de cada jugador, el rendimiento por cuarto muestra sus puntos y su valoración medios en cada tramo. Sirve para lo mismo: distinguir a quién arranca fuerte de quién crece con el partido.

Marques Townes, del Oviedo, promedió 2,6 puntos en el primer cuarto y 4,9 en el último. Su equipo era el que más subía al final de los partidos, y la curva de su máximo anotador —16,2 puntos por partido— cuenta la misma historia desde dentro. Jayson Granger, del Movistar Estudiantes, dibuja una curva parecida: 2,6, 3,0, 3,2 y 4,3.

Momentos decisivos: el filtro que hace falta

Aquí está el matiz importante, y es la razón de que exista una métrica aparte.

El promedio por cuarto está contaminado por el marcador. En un partido resuelto, el último cuarto lo juegan otros: los titulares descansan y los suplentes acumulan minutos. Un jugador del Obradoiro como Yunio Barrueta promedia 3,8, 3,3 y 3,6 puntos en los tres primeros cuartos y 1,0 en el último — en un equipo que ganaba de veinte con frecuencia, esa caída dice más de los minutos que de él.

La métrica de momentos decisivos corrige justo eso. Cuenta los puntos y las asistencias de un jugador en el último cuarto y las prórrogas, pero solo de los partidos que llegaron al último periodo con ocho puntos de diferencia o menos: los que todavía estaban en juego.

En la Primera FEB 2025/26, el mejor fue Marques Townes: 107 puntos y 15 asistencias en 18 partidos ajustados, 6,8 por partido. Que lidere las dos lecturas —la curva por cuarto y los momentos decisivos— es lo que convierte el dato en una conclusión y no en una casualidad.

Y el filtro tiene su propio límite

Filtrar por partidos ajustados deja muy pocos partidos. La mediana de la categoría fueron 10 partidos ajustados por jugador, y solo 183 de 275 jugadores llegaron a ocho.

Eso obliga a leer las cifras altas con cuidado. Jordan Walker, del HLA Alicante, aparece con 6,6 puntos y asistencias por partido decisivo, casi al nivel de Townes — pero sobre 8 partidos, no 18. No es lo mismo. Por eso la ficha avisa explícitamente cuando la muestra baja de cinco partidos: con tan pocos encuentros, el dato describe lo que pasó, no lo que cabe esperar.

Los otros límites

No ajusta por minutos. Ni el rendimiento por cuarto ni los momentos decisivos saben cuánto tiempo estuvo el jugador en pista en ese tramo. Para comparar producción en igualdad de tiempo están las estadísticas por 40 minutos.

El marcador también condiciona al equipo, aunque menos de lo que parece. Es habitual oír que los equipos que van por detrás disparan el ritmo del último cuarto, entre faltas y reloj parado. En la Primera FEB 2025/26 el efecto existe pero es pequeño: ningún equipo varía más de 0,7 posesiones entre su último cuarto y la media de los tres primeros, y el que más acelera —Hestia Menorca— acabó en mitad de tabla, no colista. Conviene no leer un ritmo alto en el último cuarto como prueba de que se va perdiendo.

No ajusta por rival. Un cuarto se juega contra quien toca, y ni el rendimiento por cuarto ni los momentos decisivos corrigen la calidad del oponente.

Los partidos de fases no cuentan. Como en el resto de la aplicación, las fases de ascenso van aparte y no entran en estos promedios.

Dónde verlo

En Pick&Stats, la eficiencia y el ritmo por cuarto de un equipo están en su ficha, en la pestaña Por cuartos; la pestaña Análisis del mismo equipo incorpora además la etiqueta de cierre cuando se cumple el umbral. El rendimiento por cuarto de un jugador y sus momentos decisivos están en su ficha, también en Por cuartos.


Sigue por el rating ofensivo y defensivo, que es la métrica que aquí se trocea, o por los Four Factors, que explican de dónde sale esa eficiencia.